Juanita, la fantástica

Un relato divertido, tierno y explosivo sobre una mujer inolvidable.

Juanita, la Fantastique es un relato de vida divertido, tierno y a veces caótico.

Es la historia de una mujer que no deja a nadie indiferente —una personalidad llena de color, impredecible, entrañable, exasperante, pero siempre profundamente humana.

A través de ella, exploro la familia, la memoria, los vínculos que nos forman y las contradicciones que nos definen.


Adelanto (La tostada de mostaza)

Hace las cosas a su manera, cuando quiere y cómo quiere.

Si se levanta a las ocho y el reloj marca las ocho, para ella son las seis, como todas las mañanas.

Si tiene que tender su jersey empapado mientras Eva desayuna en pijama con cuatro grados de temperatura, se toma su tiempo.

Si tiene que fregar el fregadero con lejía mientras a pocos centímetros Eva prepara el desayuno para Jean y Olivia, lo hace sin dudarlo.

¡Es que así es Juanita!


Lo que dicen los lectores

Carine (amazon.fr)

El tema está tratado con tanto humor que devoré el libro, a pesar de que normalmente no soy una lectora habitual.

Lara Gomez (goodreads.com)

Las pequeñas anécdotas de la vida cotidiana que salpican las páginas añaden una profundidad inesperada: conectan el relato con experiencias universales, haciendo que los personajes sean aún más entrañables.

Alex Lopez (goodreads.com)

Me encantó leer Juanita la Fantastique. Como no soy una gran lectora, este libro me pareció muy fácil de leer.


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🔎 ¿Te pica la curiosidad? Lee el capítulo: La tostada de mostaza

La tostada con mostaza

Juanita no duerme, y no sabe por qué.

Es muy aburrido no poder dormir y levantarse siempre a la misma hora; todos tenemos nuestros hábitos de vida y de sueño.

Los suyos no le convencen, así que tiene que cambiar.

Sí, pero ¿cómo hacer para que sea mejor, para que sea diferente?

Las pastillas para dormir no le hacen ni cosquillas. No se sabe si sigue tomándolas, si las ha dejado o si ha cambiado de método una vez más.

Cuando habla de sus problemas de sueño y de sus madrugones, siempre es para quejarse, ¿qué otra cosa lógica puede ser?

Cuando alguien le da consejos, le resbalan. La solución tiene que venir de otro lado, ¿de quién?, ¿De qué? ¿De alguno de sus programas de televisión favoritos, quizás?

Pero ni hablar, porque ella no va a cambiar sus hábitos ni sus verdades, ¡no! Incluso cuando un presentador español enumera todas las cosas que hay que evitar hacer antes de acostarse o al estar en la cama.

Hay que oírle decir «está claro» al final de cada argumento, ese joven que quizás se veía más cubriendo grandes eventos mediáticos que dando consejos para dormir bien.

—No ver la televisión en la cama.

—No comer nada hasta dos horas antes de acostarse.

—No dejar el móvil en la mesita de noche, justo al lado.

—No comer dulces.

¡Hay que verlo para creerlo!

Tiene que cambiar, pero sin cambiarse ella; tiene que hacer que nada cambie, pero que todo se arregle. Es una situación tediosa, y más cuando se trata de algo tan invariable como el tiempo.

Como el tiempo no tiene poder sobre Juanita, ella hace lo que quiere con él. Cuando habla con Agatha o con la tía Myriam, se despierta irremediablemente a las seis de la mañana.

Así que, cuando Juanita sale de su habitación con ese aspecto de quien no ha pegado ojo en toda la noche, nadie puede evitar sonreír al pensar en sus madrugones y en cómo se los cuenta a todo el que quiere oírla.

Pero a ella eso le da igual; ella sabe que se levanta a las seis todas las mañanas, sin excepción, así que cuando son las ocho, y le dice a Eva:

—¿Qué pasa, que hoy te has levantado muy temprano?

Eva se contiene para no responderle: «No, no, son las seis, como todos los días, me he puesto a tu ritmo».

Entonces puede empezar la ronda de la mañana. A Eva le gusta desayunar tranquila, a menudo a solas. Es su momento; piensa en su día, en lo que quiere hacer, en lo que no ha podido hacer.

Disfruta de su café y de su desayuno, todo el mundo lo sabe y nadie se atreve a molestarla. Si se levanta antes que nadie, es también para disfrutar de ese momento de soledad consigo misma.

Todos tenemos momentos en los que nos gusta estar solos; ese momento de la mañana es el suyo. Una vez que termina, le gusta preparar el desayuno para Jean y, más tarde, el de Olivia.

Todos agradecen este detalle y nadie vuelve a interrumpirla durante ese instante que le pertenece.

Jean lo ha entendido bien, porque él es mucho más amante de esos momentos de soledad. No son malos momentos para él, y menos desde que vive con Eva y Olivia.

Sin embargo, los sigue disfrutando igual; estar solo en ciertos momentos no le supone un problema. De hecho, gracias a ellos, disfruta aún más de cuando no lo está. Son estos hábitos, estos momentos de vida propios de cada uno, los que definen nuestro carácter, especialmente ese instante tras el despertar.

Es el punto de partida de nuestra jornada y tiene una importancia capital. Jean y Olivia siempre han intentado inculcarle esto a Juanita.

Para Juanita es distinto: hoy, ayer… no se sabe si es importante, ni tampoco si lo fue, y ella tampoco lo sabe.

Lo único cierto es que, en el instante presente, su desayuno consiste en un café y un panecillo tragados rápidamente de pie en la cocina. No, para ella lo fundamental es interrumpir constantemente a Eva durante su momento sagrado, ese que solo le pertenece a ella, para hacerlo suyo.

Va y viene, la sigue por todo el apartamento, le enseña su cuello, que todavía está hinchado. Si ya no lo está, entonces le enseña las marcas de tanto rascarse; si no, es para enseñarle sus encías, porque siente un dolor y le pregunta si no ve nada extraño.

Estamos en diciembre y, aunque no hace tanto frío como en otras regiones, no es raro que por la mañana el termómetro marque tres o cuatro grados.

En cuanto el sol asoma la cabeza, todo cambia; cualquiera diría que es primavera, esa primavera tan propia del norte de Francia.

Pero, antes de que el astro se dignara a despertar, Juanita le roba el protagonismo. Eva, sentada a la mesa del salón con su café, intenta ignorar todas las interrupciones de su madre.

Sabe que, de todos modos, sea cual sea su respuesta, no será buena y dará pie a críticas, improperios, gritos o reproches. En resumen, nada positivo; para que fuera distinto, tendría que darle la razón a Juanita, y por ese camino ella no quiere ir.

No por principio o por llevar la contraria, sino por experiencia e inteligencia: sabe perfectamente lo que sucede cuando intentas seguir ese camino que no es el suyo.

Así que, a veces, dice «sí, sí» para que pase rápido, pero ni siquiera eso satisface a Juanita; de todos modos, no es propio de su carácter decirle «sí, sí» a Eva si por dentro piensa «¡no!».

Cuando Juanita, tras tragarse su café y su panecillo, decide abrir de par en par el ventanal para tender el jersey de lana que había lavado a mano el día anterior… lo abre.

Prepara el tendedero, dejando la ventana abierta de par en par, permitiendo que entre el frío. Eva, en pijama, presencia el espectáculo, atónita y congelada.

« … ¡Descubre la continuación de esta memorable anécdota y muchas más en el libro! »


Conoce a Juanita

Juanita no es un personaje de ficción: existe, respira, desborda.

Este libro relata su energía, sus excesos, sus genialidades, sus torpezas, sus enfados, sus carcajadas y su manera única de transitar por la vida.

Es un retrato familiar, pero también un espejo que refleja lo que somos: seres imperfectos, divertidos, frágiles, a veces insoportables, pero siempre profundamente vivos.

Juanita, la Fantastique es un homenaje a esas personas que marcan a una familia para siempre —para lo bueno y para lo malo.


¿Por qué decidí escribir este libro?

Escribí este libro para dejar una huella. Para hablar de una mujer que podría haber desaparecido en el silencio, cuando en realidad merece ser escuchada.

También escribí para comprender: comprender a la familia, comprender los lazos, comprender qué es lo que nos moldea.

Y tal vez, para reírnos un poco de nosotros mismos.

Temas del libro

  • Crónicas
  • Familia
  • Humor
  • Memoria
  • Personajes

Lo que dicen los lectores

Carine (amazon.fr)

El tema está tratado con tanto humor que devoré el libro, a pesar de que normalmente no soy una lectora habitual.

El tono y la redacción ofrecen una lectura muy fluida y el personaje, por complejo que sea, es cautivador.

¡Quién sabe! ¡Me imagino perfectamente esta historia adaptada un día al teatro!

¡Me ha encantado!

Lara Gomez (goodreads.com)

Este libro ha sido una verdadera sorpresa.

La historia está hábilmente construida, se desarrolla con fluidez y sutileza, e integra toques de ironía perfectamente dosificados.

El autor logra mezclar un humor discreto con situaciones cotidianas, aportando al relato una autenticidad especial.

Las pequeñas anécdotas de la vida diaria que salpican las páginas añaden una profundidad inesperada: conectan el relato con experiencias universales, haciendo que los personajes sean aún más entrañables.

Tienes la sensación de navegar entre la ficción y la realidad sin perder nunca la coherencia, lo que demuestra una gran maestría narrativa.

Es un libro para saborear de principio a fin, un libro que te hará sonreír, reflexionar y, en más de una ocasión, reconocerte en sus escenas.

Una obra aparentemente simple, pero rica en matices. Sin duda, un libro que recomiendo de todo corazón.

Alex Lopez (goodreads.com)

Me encantó leer Juanita la Fantastique.

Como no soy una gran lectora, este libro me pareció muy fácil de leer.

Las ganas de descubrir qué viene después, la próxima historia, la siguiente aventura, te empujan a pasar las páginas sin parar.

La mezcla de realidad y fantasía está especialmente lograda, hasta el punto de que a veces se pierde la noción de lo real.

Esta delgada línea hace que la lectura sea aún más cautivadora y aporta profundidad al relato.

Los elementos fantásticos se integran a la perfección con la realidad, lo que hace que el libro sea tan hermoso y original.

Recomiendo encarecidamente este libro porque, sean cuales sean tus gustos literarios habituales, puede gustar a un público muy amplio.

En mi opinión, Juanita la Fantastique conecta con una gran variedad de lectores gracias a su originalidad y a lo fácil que resulta de leer.»

Work in progress

Nuevas crónicas de Juanita

Sigo explorando su universo a través de nuevas escenas, anécdotas y retratos.

Relato familiar

Un proyecto más amplio en torno a las dinámicas familiares, inspirado en Juanita pero independiente de ella.